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205 Clubes de Ciencia de 80 localidades de todo el Uruguay participaron de la 32ª Feria Nacional de Clubes de Ciencia que se desarrolló en el Argentino Hotel de Piriápolis, Maldonado, entre el 7 y el 10 de noviembre de 2018.

En total más de 1000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes participaron, y unas 2800 personas visitaron la muestra que es impulsada por Cultura Científica de la Dirección de Educación del MEC y por la ANEP.

Este año la Fundación Julio Ricaldoni volvió a otorgar un premio en las categorías Chajá Científica y Tecnológica, las que comprenden a jóvenes de 15 a 17 años. Los ganadores fueron los jóvenes que participan en el Club de Ciencias que funciona en el Centro Juvenil Encarando Che, en el barrio Estación de Minas, Lavalleja, y que trabaja en contexto crítico.

El producto que elaboraron fue un adhesivo, protector e impermeabilizante a base de espuma plast reciclado y combustible.

Raquel Sosa, docente y orientadora del club, contó que fueron desarrollando la investigación buscando “información en internet” y “utilizando el sentido común”. Primero protegieron unas maderas que permanecieron a la intemperie y con el solvente resistieron las inclemencias del tiempo. Luego pegaron distintos materiales, madera con madera, vidrio con vidrio, madera con metales, cueros, plásticos y no se despegaron. “Un día pegamos una madera a un ladrillo y cuando la fuimos a sacar se rompió el ladrillo y no se despegó la madera”, recordó Sosa.

La docente valoró la experiencia de trabajar en el Club de Ciencias como un “desafío hermoso” que conjuga la posibilidad de crear un adhesivo a bajo costo, dar una solución a los desechos de espuma plast y aprender mediante la exploración. Ahora están buscando sustituir el combustible que actúa como diluyente por un producto menos inflamable. “Yo estoy aprendiendo con ellos”, resumió.

Por su parte, Natalia Arreche, coordinadora de las actividades del Centro Juvenil Encarando Che, calificó la experiencia de los clubes de Ciencia como “muy positiva, muy educativa y de gran inclusión social”. Al respecto señaló que para muchos de los chicos que participaron en la feria, el viaje a Piriápolis significó la posibilidad de estar por primera vez en un hotel, estar cerca de la playa, y poder interactuar con jóvenes de distintas partes del país.

El premio que les otorgó la FJR consiste en una invitación a exponer su investigación en Ingeniería deMuestra 2019 y un aporte económico para solventar gastos vinculados a la presentación. Arreche dijo que ahora tienen que trabajar para que los chicos “dimensionen esto”. “El sábado recibieron el premio y ahora empieza el trabajo para darle sentido, para que tomen contacto con sus emociones, para que le den significado al premio”, comentó la coordinadora.

Cabe destacar que "entre sus líneas estratégicas, la Fundación trabaja para acercar jóvenes al estudio de las ciencias. En ese marco apoya la Feria Nacional de Clubes de Ciencia. Además para nosotros es una alegría interactuar con los gurises, ser partícipes de su entusiasmo y conocer los frutos de sus procesos de investigación", señaló el encargado de Comunicación de la FJR Alejandro Landoni, quien se desempeñó como Evaluador en la Feria.

   

Tiempo de trabajo

La Feria de Clubes de Ciencia es el punto culminante de los trabajos de investigación de 42.077 niños, niñas, adolescentes y jóvenes de 138 localidades de todo el país.

Los 200 clubes que participaron en la Feria Nacional fueron seleccionados por la calidad de su investigación, desarrollo tecnológico e innovación en las muestras de sus departamentos (se realizaron 19 Ferias Departamentales). 
Las categorías abarcan a niños a partir de los tres años hasta estudiantes con formación terciaria. También se acercan personas que no están inscriptas en un ámbito de educación formal, destacándose la participación de un grupo de estudiantes privados de libertad. Esta edición contó además con la presencia de grupos juveniles de Perú, Paraguay, Panamá y México.

Gustavo Riestra, director del Departamento de Cultura Científica del MEC y uno de los promotores de esta actividad desde sus inicios, contó que este año muchos de los proyectos daban respuestas a temas ambientales y otros tantos buscaban dar soluciones a problemas particulares de algunas localidades de nuestro país, a través de la creación de dispositivos tecnológicos. Lo que más destacó es que hubo “cantidad de proyectos que buscan dar soluciones a problemas que tienen otros jóvenes”. A modo de ejemplo Riestra mencionó proyectos para chicos con dificultades motrices y para no videntes. El fin último siempre es “mejorar la calidad de vida”, remarcó.

Club de Ciencia

Un Club de Ciencia es un escenario de educación no formal, en el que niños, jóvenes y adultos se proponen resolver un problema que les preocupa a través de una investigación o la elaboración de un dispositivo tecnológico. Las actividades que desarrollan procuran un acercamiento del Club a su contexto y a su comunidad, a través de la ciencia, la tecnología y la innovación. 
El espacio científico constituye un modelo didáctico para aprender a investigar y otorga a sus integrantes la posibilidad de asumir una actitud proactiva en el abordaje de los temas que les inquietan. Se parte del propio interés del niño o joven, proporcionándole modelos de búsqueda de respuestas a sus problemas, replicable a otras situaciones, por tanto, constituye un aprendizaje que promueve el desarrollo personal y comunitario.
La participación en los Clubes de Ciencia es por Categoría (desde educación inicial hasta adultos) y por Área Científica (Ciencias Naturales, Ciencias Médicas, Ciencias Agrícolas, Medicina Veterinaria); Tecnológica (Ingeniería Civil, Ingeniería electrónica, Ingeniería Química, Mecánica, Ingeniería de los materiales); y Social (Ciencias Sociales, Ciencias de la Educación, Humanidades, Historia, Lengua y Literatura).