Biocamarfa, emprendimiento apoyado por la Fundación Julio Ricaldoni (FJR), ganó la fase nacional del certamen internacional de emprendimientos, que impulsa la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE).
El proyecto Biocamarfa nació en 2018, en un salón de clase del turno nocturno del liceo Playa Pascual (San José). Allí un equipo de integrado por cinco personas entre estudiantes y docentes comenzó a trabajar la idea de desarrollar contenedores biodegradables para macetas y bandejas de plantines elaboradas con aceite vegetal usado que es desperdicio de centros gastronómicos y de hogares. Con su propuesta llegaron a la Feria Departamental de Clubes de Ciencia y luego a la Feria Nacional.
Tres integrantes del equipo original de trabajo -Alejandrina Arbelo, Vanessa Farías y Viviana Camacho- quisieron seguir adelante con el proyecto y en 2019 se presentaron al Programa Dieste de Apoyo a Emprendedores de la FJR. De ahí en más trabajaron en la idea de negocios y alcanzaron la validación técnica (en el marco del instrumento de Validación de Idea de Negocio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y ANDE.
El camino recorrido les permitió que se postularan a la Copa Mundial de Emprendimientos, un certamen que en Uruguay es convocado a través de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) que se describe como “una plataforma global de contenidos virtuales de capacitación, mentorías focalizadas, bonos de servicios y acceso a potenciales inversores”.
Biocamarfa fue uno de los emprendimientos seleccionados para presentar en cuatro minutos su proyecto el viernes 23 de julio en Campus Party. Allí se llevó a cabo la fase nacional de la Copa donde se definió a los ganadores de las tres categorías: “Inicial”, “Temprana” y “De Crecimiento”. Biocamarfa compitió en la primera categoría.
De los 41 emprendimientos que se presentaron en total, fueron seleccionados cinco por categoría para defender su propuesta y avanzar. A su vez, de los 15 equipos finalistas, solo dos participarán de la instancia internacional de la Copa, que todavía no se sabe si será presencial o virtual. Éstos serán los ganadores de la categoría "Temprana" y "De Crecimiento".
Arbelo, docente e integrante del grupo, compartió la “felicidad” que sienten por haber sido elegidas para participar de la instancia nacional y de tener la posibilidad de vender su idea al mundo. Pero también se refirió a los “nervios” de haber tenido que ser las primeras en exponer y en responder, en pocos minutos, una pregunta que les realizó el jurado.
A nivel del emprendimiento, Arbelo contó que los próximos pasos serán avanzar en la validación comercial e impulsar un mayor intercambio con otros emprendimientos del ecosistema, para potenciar su crecimiento.
La Copa es liderada por Global Entrepreneurship Network, Misk Global Forum y Global Education and Leadership Foundation.
Agustín de León y Franco Lepratti son los ganadores de la edición 2021 de la Beca a la dedicación y al mérito académico en informática que impulsa la Fundación Julio Ricaldoni (FJR) y lideran las startups CodigoDelSur, Moove It y Tryolabs.
En la localidad de Migues, Canelones, cursó el liceo Agustín de León. Con 19 años ya participó en distintas iniciativas académicas como olimpiadas de física, química, matemáticas y geometría. Además, ha formado parte de diferentes programas de robótica y programación del Plan Ceibal, y lo más destacado es que en año 2019 compitió en Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos en mundiales de robótica.
En su opinión, esa base académica lo ayudó a ganar una de las dos becas otorgadas este año por el programa de la FJR. También opinó que su perseverancia también debe haber sido valorada como un factor que incidió. “Siempre dedico el máximo esfuerzo y trato de meterme en la mayor cantidad de proyectos que sumen alguna posibilidad de mejorar mi futuro y aumentar mi conocimiento”, resumió.
Cuando se anunció que él era uno de los ganadores de la beca, la noticia no pasó desapercibida en su entorno. Si bien estudió en Migues (donde viven poco más de 2000 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística) su casa está en Los Arenales, una zona rural cercana a la que definió como “bastante tranquila, donde habrá menos de 150 personas y nos conocemos todos”. Por este motivo no faltaron las felicitaciones y los saludos alentadores.
La alegría también fue compartida por los padres, quienes sintieron el reconocimiento como “tremenda oportunidad” para su desarrollo. “Lo ven como una seguridad. Porque siempre hay incertidumbre de si vamos a llegar cuando estamos estudiando, por lo que lo ven como un refuerzo”, explicó.
Consultado sobre la opinión de los padres cuando anunció que estudiaría ingeniería, recordó que cuando llegó el momento de cursar estudios terciarios, su inscripción en Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República “estaba fundamentada” porque desde 2015 venía participando en distintos proyectos educativos. Lo complicado fue antes, cuando el padre quería que se inscribiera en la Escuela Agraria de la localidad cercana para continuar con la tradición familiar: la producción agrícola. Reconoció que le llevó “años” que se fuera haciendo a la idea de tener un hijo ingeniero en computación a futuro, pero valió la pena.
La base está
Franco también fue seleccionado por el Comité académico responsable de elegir entre todos los estudiantes que se candidatearon. Es de Colonia Valdense, Colonia, y al igual que Agustín ha participado en cantidad de iniciativas educativas. Entre otras actividades, mencionó el encuentro Modelo Internacional de Unesco, llevado a cabo en Buenos Aires, donde le tocó representar al Líbano planificando proyectos e ideas para desarrollar en ese país. Siguió con Sumá tu Voz de Unicef, espacio en el que trabajaron sobre los derechos de los niños y niñas. Asimismo, participó en olimpiadas y ferias de filosofía, física y matemáticas, entre otras actividades académicas.
En su opinión su formación previa influyó, pero también sumaron las cartas de recomendación firmadas por docentes de distintas disciplinas. A sus 19 años consideró que tiene “muy claros” sus objetivos. Y valoró que si en algún momento no estuvo seguro de estudiar Ingeniería en Computación, luego de cursar el primer semestre, se fue “enamorando cada vez más”. “Fui creando proyectos en base a la carrera y tengo veinte mil ideas en la cabeza”, compartió.
Se definió como una persona que “aspira a mucho”, aunque tiene en claro que para poder concretar sus metas primero tiene que terminar la carrera. Una vez finalizada le gustaría ir a estudiar a otros países, para conocer nuevos lugares y participar en distintos proyectos.
Para Franco, la beca “es un golazo” que lo ayudará a “concretar muchísimos objetivos”. No solo por el aspecto económico, sino por la posibilidad de interactuar con trabajadores de las tres empresas que la financian.
A ambos estudiantes la pandemia les frustró un poco el sueño de viajar a la capital a estudiar. Disfrutaron de la experiencia de vivir en Montevideo solamente medio mes, en marzo de 2020. Después se volvieron a sus pagos, aunque todavía suelen viajar para rendir exámenes y parciales. Más allá de que se quedaron con ganas de vivir en la capital, reconocen que la virtualidad es una ventaja para permanecer más cerca de las familias mientras avanzan en la carrera.

Mirá lo que declararon las autoridades cuando entregaron las becas a Franco y a Agustín (28.05.21).
Escuchá la entrevista que les realizaron en Comunidad Udelar de UniRadio (28.06.21).